“Political Disaffection in Contemporary Democracies: Social capital, institutions and Politics” de Mariano Torcal y José Ramón Montero examina el creciente descontento político en las democracias modernas. El texto analiza cómo la caída del capital social y la confianza en las instituciones políticas afecta esta desafección. Utilizando un enfoque comparativo, los autores examinan las causas y consecuencias del descontento político y enfatizan la necesidad de reformar y fortalecer las instituciones democráticas para combatir este fenómeno y mejorar la calidad de la gobernabilidad en democracias modernas
Participación y Representación política
La finalidad de este blog es acercar a todos quienes estén interesados en conocer acerca de la desafección política presente en las democracias hoy en día siguiendo lo que plantean autores especializados en esta temática. Lo que presentamos desde ahora esta tomado del libro "Political disaffection in contemporary democracies. Social capital, institutions and politics". Editado por Mariano Torcal y José Ramón Montero
Entrada destacada
sábado, 6 de julio de 2024
Acerca de los autores
Sus trabajos más importantes se han centrado en la participación y desafección política, la confianza en las instituciones o en el comportamiento político.
Doctor en Derecho, Universidad de Santiago de Compostela,Catedrático Emérito de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, España. Autor de obras importantes como Democracy in Modern Spain (Yale University Press,(2004) The Politics of Spain (Cambridge University Press, 2009)Es autor de obras como La CEDA . El catolicismo social y político en la Segunda República(Ediciones de la Revista de Trabajo, 1977), sobre la Confederación Española de Derechas Autónomas; El control parlamentario (1984)
viernes, 5 de julio de 2024
Capítulo I: Introducción sobre la desafección política en perspectiva comparada
Para contextualizar, se considera desde mediados de la década de 1970, en este momento de la historia las exigencias para los gobiernos aumentaron de sobre manera. Esto debido a la crisis del petróleo que dejó claro que el desarrollo y bonanza que se percibía desde la segunda guerra mundial ya había concluido. Esto creó un ambiente de desestabilización que cambió el cómo se venían haciendo las cosas en los Estados y en lo que respecta a la economía. El ajuste de las políticas y la sociedad llevo un tiempo e hizo que en un principio se pensara en una crisis de legitimidad.
Dos décadas después quedó en el olvido, las democracias perduraron y con la caída de los regímenes comunistas de Europa Central y Oriental se vieron como prueba definitiva de la supremacía de la democracia. Sin embargo, esto no propició que los ciudadanos tuvieran una mejora en la actitud hacia la democracia y las instituciones, ni tampoco hacia los actores políticos. Ni la tercera ola democrática dio pie a mejorar la percepción de confianza hacia la política. Las críticas de los ciudadanos hacia las instituciones y el funcionamiento de las democracias se volvieron más intensas, lo que en un principio se consideró una crisis, se volvió permanente en el tiempo.
El nivel de desafección puede ser medido en el apoyo que se tiene al régimen. El autor David Easton en 1965 y 1975, divide este apoyo en dos. 1) apoyo específico; 2) apoyo difuso. El primero, tiene como objetivo dar cuenta de las valoraciones de la actuación de las autoridades. Y el segundo, dar cuenta de aspectos más básicos y fundamentales del sistema político. Pero, este último, solo se puede observar en sociedades donde está presente la rendición de cuentas. El apoyo difuso por otro lado es también un conjunto de actitudes por parte de los individuos, pero estas son favorables, a pesar de resultados no beneficiosos, el apoyo difuso suele ser más duradero y posee más independencia. Es importante comprender que todo objeto político puede constar de ambos apoyos en distintas intensidades.
La desafección política es una de las tantas aristas que posee el apoyo político, por esto mismo existen diferentes perspectivas de las causas que provocan la desafección. Una perspectiva multidimensional es la que explora dos modelos, el tradicional- culturalista y el racional- culturalista. El primero, expone que las actitudes son las que cambian lentamente, ya que estas son compartidas por ser rasgos culturales y estos dependen de procesos de socialización a largo plazo. el segundo, sostiene que la cultura cambia rápidamente, esto resultado de procesos políticos o económicos, esto como consecuencia de la experiencia y secuela de la evaluación de rendimiento institucional, en entornos que son distintivos institucionalmente.
Con respecto a los factores que involucran a las instituciones, estas contribuyen a definir estrategias entre los actores de la política actual y al mismo tiempo desempeñan un papel en la configuración de las preferencias, tanto en el presente como en el futuro. Las instituciones suelen ser estables y sus efectos, pueden ser tratados como prueba de socialización, llevando a los ciudadanos a desarrollar sentimientos, tanto positivos/ crédulos o inseguridad/ incredulidad sobre la capacidad de respuestas y efectividad de las decisiones de estas instituciones.
Estos son integrantes activos y que provocan consecuencias en la desafección política, pero existe la posibilidad de es esta no posea el mismo desenlace en todas las democracias; aunque contribuye en ampliar la distancia entre ciudadanos y sus representantes, refuerza las desigualdades ya existentes y es el encargado de dificultar cambios institucionales y políticos.
Siendo conscientes de algunos de los factores que influyen en los niveles de desafección política, se utilizan dos grupos de indicadores para medir el concepto. El primero, es la desafección institucional, esta es medida por la confianza en las acciones del parlamento y otras instituciones. El segundo indicador es la desvinculación política, esta propone medir el interés político subjetivo, importancia de la política en la vida y la eficiencia política.
jueves, 4 de julio de 2024
Cap XIII. Algunas conclusiones básicas sobre desafección política en democracias contemporáneas
Como se revisó en el capítulo introductorio se define que es la desafección política, incluyendo sus niveles de medición y características propias de este comportamiento, sin embargo, hacen la salvedad que muchas actitudes deberían ser tratadas de forma independiente, esto en cuanto a lo conceptual y empírico.
Se
considera el análisis empírico de diferentes autores, dentro de ellos se
menciona lo realizado por Gunther y Montero, quienes realizan un estudio en una
serie de países de tres regiones del mundo en donde se menciona que se
encuentran pruebas que indican que las actitudes son conceptual y empíricamente
distintas, está actitudes que se mencionan son: desafección política,
descontento político y apoyo democrático. Siguiendo la misma línea de estudios
empíricos, se considera lo encontrado por Van Deth, quien se centra en la
distinción entre desafección y descontento político. Concluyendo que, tanto los
sentimientos de desafección están demasiado alejados de conceptos como la
deslealtad y la alienación.
Los
datos empíricos entregados por los autores que participaron en el libro se
alejan de la consideración que las democracias contemporáneas enfrentan una
crisis de legitimidad, más solo se limitan a la existencia de demócratas
desafectos o críticos, y que estos han aumentado en número y que han perdurado
en el tiempo. Y, que estos ciudadanos se caracterizan por poseer un apoyo
difuso a los ideales democráticos. Se desconocen los aspectos sociológicos de
los tipos de ciudadanos mencionados anteriormente, pero la información que se
posee obtenida desde lo empírico manifiesta la cambiante relación que tienen en
cuanto a la esfera pública. En este sentido, se conoce la valoración que hacen
a las instituciones y cómo es su nivel de escepticismo hacia las autoridades
políticas. Se hace hincapié en que este fenómeno no tiene una tendencia clara,
ni para las antiguas democracias, ni para las nuevas.
Se
plantea un panorama diferente para las nuevas democracias, esto en relación con
las actitudes de crítica y desafección que poseen los ciudadanos hacia los
elementos democráticos, siendo estos más marcados y que han tenido una
permanencia más constante en el tiempo. Así, se considera a los desafectos como
parte del paisaje político más reciente.
En
la búsqueda de factores que expliquen los distintos niveles de desafección,
algunos autores coinciden en dos puntos importantes. El primero, la relación
entre capital social y desafección no es fuerte a nivel individual y tampoco es
similar en todos los países. Y, el segundo, es el efecto que posee la confianza
social en relación con las redes sociales de desafección política, siendo estos
últimos elementos básicos del capital social, es decir, el capital social y la
desafección política poseen un nivel de relación que dependerá del contexto
político.
Otro
punto relevante para la comprensión de los distintos hallazgos que realizaron
los autores de los diferentes capítulos es lo que sostiene Van Deth, que, al
intentar medir el efecto de la pertenencia a una serie de organizaciones con
relación a las actitudes de compromiso político, llega a la conclusión de que
esta relación es positiva, esta relación positiva solo no considera a las
organizaciones religiosas.
La
mayoría de las asociaciones no son relevantes, debido a que como es el caso de
los voluntariados, los intereses que se crean son mínimos. La excepción a esta
línea dice relación con las asociaciones de derechos humanos y los partidos
políticos, debido a que las posturas que se adoptan son más extremas. Quedando
claro que no todas las organizaciones tienen finalidades que permitan
desarrollar el capital social, y, por ende, tampoco tienen un efecto positivo
en lo relacionado con las actitudes de desafección política.
Adicionalmente,
resulta importante destacar lo que plantea Magalhaes quien indica un punto
importante en relación con la confianza y como esta es percibida por los
individuos. Esta percepción se centra en el actuar de las instituciones, es
decir que sus acciones sean equitativas, justas e igualitarias para todos los
individuos. Esto es transversal a todos los países, debido a que la mayoría de
las instituciones poseen un funcionamiento de larga trayectoria. Según este
autor, la confianza institucional es “un elemento de la cultura política que no
puede subsumirse ni en la legitimidad otorgada al régimen político en su
conjunto ni en el apoyo específico a los actores y autoridades políticas”.
Resulta cercana esta visión con lo que se considera en el enfoque
racional-culturalista cuando se afirma que la política y las instituciones
desempeñan un papel fundamental en la formación de las actitudes políticas,
como resultado de un proceso largo en donde se deberían respetar las normas
instituciones que son el inicio de la confianza al ver cómo se desempeñan
estas.
Las
consecuencias de la desafección política, en primer lugar, las relaciones entre
ciudadanos y el gobierno en las democracias más tradicionales, con esto se está
contribuyendo a aumentar niveles de responsabilidad de las autoridades
políticas y los asuntos públicos o a incrementar la participación política en
formas no convencionales.
Finalmente,
Mariano Torcal e Ignacio Lago revelan que en las democracias del sur de Europa
y Sudamérica la desafección política crea un distanciamiento hacia la política
y los asuntos públicos, creando un abismo que separa a los ciudadanos y los
políticos.
miércoles, 3 de julio de 2024
Análisis; puntos claves y comparativos con otros autores.
Los autores mencionan aspectos sobre la participación política, en el texto examina cómo la desafección política afecta los niveles de participación ciudadana en actividades políticas tradicionales como la votación, así como en formas más activas de participación como el activismo y la movilización social. Los factores que influyen en la participación; se discuten diversos factores que pueden influir en la participación política, incluyendo el capital social, la confianza en las instituciones, y la percepción de la efectividad del sistema político. La desafección suele llevar a una disminución en la participación electoral y en otras formas de involucramiento político.
Así como también la desigualdad en la participación; en el texto también aborda cómo la desafección política puede ser más pronunciada en ciertos grupos demográficos, lo que conduce a una desigualdad en la participación política. Grupos marginados o descontentos con el sistema tienden a participar menos, lo que puede exacerbar su exclusión y desafección. Y por ende sus preferencias podrían no estar representadas en las esferas de poder.
Esto produce una mala calidad de la representación política, es fundamental para la confianza en el sistema democrático.
Los autores mencionan temas a mejorar de la representación. Se discuten los desafíos que enfrentan las democracias contemporáneas para mantener una representación efectiva. Estos incluyen la desconexión entre los representantes y sus electores, y la influencia desproporcionada de intereses económicos y elites sobre las decisiones políticas. Algo común aun en sistemas políticos consolidados en democracias.
Además el texto sugiere varias reformas para mejorar la representación política, como el fortalecimiento de los mecanismos de rendición de cuentas, la implementación de sistemas electorales más representativos y la promoción de una mayor transparencia en el proceso político. Para generar una mayor
Confianza en la política, la confianza en las instituciones y la percepción de la eficacia de la participación política son esenciales para mantener un alto nivel de involucramiento ciudadano. Cuando los ciudadanos creen que su participación puede influir en las decisiones políticas, es más probable que se involucren activamente.
Analizamos conectar "Political Disaffection in Contemporary Democracies" con los textos de; Hanna Pitkin, teórica política alemana, sobre el concepto de representación (El concepto de representación 1985) además el trabajo de Jose Manuel Sabucedo y Constantino Arce ambos psicólogos de comportamiento social españoles, sobre los tipos de participación (Types of political participation: A multidimensional analysis) estos textos permiten profundizar en el análisis de la desafección política desde perspectivas teóricas y empíricas diferentes. A continuación, mencionamos algunas conexiones clave:
Conexión con el Concepto de Representación de Hanna Pitkin.
Pitkin define la representación política como un acto de hacer presente lo que está ausente, donde los representantes actúan en interés de los representados, de una manera que estos consideren adecuada.
Las dimensiones de la Representación de Pitkin distinguen varias dimensiones de la representación, incluyendo la representación convencional (legal), simbólica, descriptiva y sustantiva.
Torcal y Montero mencionan en el texto que puede utilizar estas dimensiones para analizar cómo diferentes aspectos de la representación afectan la desafección. Por ejemplo, la falta de representación descriptiva (cuando los representantes no reflejan las características demográficas de los representados) puede llevar a una mayor desafección entre ciertos grupos sociales específicos.
Sabucedo y Arce en su análisis, distinguen entre diferentes tipos de participación política, como la convencional (votar, afiliarse a partidos políticos) y la no convencional (protestas, activismo). En este aspecto Torcal y Montero utilizan esta tipología para explorar cómo la desafección política afecta diversas formas de participación. Por ejemplo, un aumento en la desafección puede llevar a una disminución en la participación convencional y un aumento en la participación no convencional.
Para Sabucedo y Arce su enfoque multidimensional analiza cómo distintos factores (socioeconómicos, psicológicos, contextuales, históricos) influyen en los tipos de participación política. Torcal y Montero integran este análisis multidimensional para entender mejor los factores que contribuyen a la desafección política y cómo estos, a su vez, influyen en los diferentes tipos de participación política. Por ejemplo, el análisis puede revelar cómo la desafección política se distribuye entre diferentes grupos socioeconómicos y cómo estos grupos participan políticamente de manera diferente.
En cuanto a las soluciones que plantean los autores, Pitkin menciona que, para abordar la desafección, se pueden proponer reformas que mejoren las acciones políticas y asegurando que los representantes actúen en interés de los representados y reflejen adecuadamente sus características y preocupaciones.
Además, Sabucedo y Arce mencionan que para fomentar formas de participación política más inclusivas y variadas en distintos sectores sociales puede ayudar a mitigar la desafección. Torcal y Montero mencionan que se pueden utilizar estas ideas para proponer políticas que faciliten tanto la participación convencional como la no convencional en la toma de decisiones.





